Seguir por Email

Páginas vistas en total

sábado, 1 de abril de 2017

¿Por qué los promotores del 1 de abril eligen Popeye como símbolo?

 Por Edilberto Afanador Sastre. Sociólogo.



Puede parecer absurdo, pero el hecho es que Uribe, Pastrana, Ordoñez, Francisco Santos, y lod demás líderes de la marcha del 1 de abril de 2017, han hecho cuestión de mostrar su beneplácito por la adhesión de John Jairo Velásquez Vásquez, conocido como Popeye. Él fue durante años "el sicario más cercano al narcotraficante Pablo Escobar" (El Espectador, 2017, MARZO, 30).  Popeye, quien ya pagó cárcel por sus delitos, publicó un su cuenta de Twiter, en donde tiene 23.300 seguidores, su invitación para asistir a la marcha contra la corrupción que los opositores del Gobierno convocaron para el 1 de abril de 2017.





En un primer momento resulta completamente absurdo que personajes como estos expresidentes, exprocurador y el exvicepresidente. Este último lo expresó claramente: 

Adicionar legenda

"Popeye tiene derecho a marchar, ya pagó su deuda con la sociedad”: Pacho Santos. (2 Orillas, 2017. marzo 31).

Parece un hecho trivial, pero no lo es. Tenemos que pensar porque ellos hacen esto y que significa este hecho.

Es que Popeye no es apenas una persona, él es un símbolo: ¿símbolo de qué? y ¿qué es lo que ese símbolo representa?

Popeye, no como persona, sino como símbolo es el resultado, la síntesis de una cultura. Él emerge de dentro de un fenómeno cultural: la narco-cultura. Es decir, no es apenas un sub-producto marginal del narcotráfico como fenómeno económico. No. Él es ante todo, una síntesis del modo de pensar, de sentir y de hacer el mundo de un pueblo. Un pueblo, que no necesariamente era (y es) narcotraficante, pero si, tiene un modo de ser, un modo de pensar, y de soñar, que se alimenta en el universo del narcotráfico.


El narcotráfico solo pudo consolidarse en Colombia, porque la mentalidad de la mayoría de los colombianos era compatible con esa actividad económica e ilegal. La mayoría nunca fue y nunca serán narcotraficantes, pero sus valores, sus sueños, sus anhelos, en cambio, si. 

Se trata de nosotros y de nuestro modo de funcionar en el mundo cotidianamente:

* Siempre estamos buscando el atajo para lograr los objetivos que, normalmente, pueden implicar, años de esfuerzo, disciplina y sacrificio.
* Huimos de quienes nos parecen frágiles, perdedores o segundones. De los que llaman al trabajo, al esfuerzo. Queremos estar al lado de los triunfadores, y no cuestionamos sus métodos, si estos son ilegales o fraudulentos, no importa.
* La única manera de saber que alguien es un vencedor es por sus riqueza material. Nos gusta la ostentación, la demostración, el derroche, el exceso. El que invita a la gran parranda, el que derrama Whisky, el que tiene el mejor caballo, la mejor camioneta, el mejor equipo de sonido, el que hace más alharaca. 
* Adherimos a aquel que alcanza lo que se propone, cueste lo que cueste. Mejor si demuestra que no está dispuesto a seguir normas, reglas, imposiciones. Mejor si demuestra que es inmune a la ley, a la justicia, a la autoridad. El que burla la institucionalidad y la arrodilla a su voluntad.
* Estamos dispuestos a servirle incondicionalmente a quien es muy superior en poder económico y poder político. Al doctor le ofrecemos todo. Todo lo que necesita es pronunciar su orden. Lo mejor que nos puede pasar es hacer parte de un circulo de "amigos" de una persona con poder. Nos sentimos ungidos de ese poder, nos sentimos superiores a todos los que no lo consiguen. NO se nos ocurre cuestionar nada de esto, apenas agradecemos  la oportunidad.
* Nuestro triunfo consiste en colaborar en el triunfo del doctor, del patrón. Y sentimos, profundamente, que al hacerlo, cumplimos con nuestro deber. Todo lo que esperamos que Él nos retribuya, que nos de una cuota de sus ganancias. 
* En los casos extremos, como ocurre con el narcotráfico, el paramilitarismo y otras mafias, pues, si hay que matar por el patrón, lo hacemos en nombre de la justicia, de la democracia, o de la santísima virgen. Al final, el patrón es el bueno y sus enemigos, son los malos, con lo cual, todo se justifica.
* Si el patrón cae, si por acaso, la justicia lo persigue, lo juzga , lo condena, nos parece un absurdo, un abuso, un infierno. Una injusticia. Nos preguntamos mientras nos persignamos, cómo es posible, condenamos a quien lo hace, lo declaramos enemigo de la humanidad, del país. 
* A pesar de todas las evidencias, lo que se diga en contra del Doctor, del patrón, en nuestro corazón, es simplemente falso. Ningún conocimiento, ninguna información, ninguna evidencia hará que cambiemos nuestra creencia, pues al final, en Él, nosotros creemos, en Él depositamos nuestra fé y nuestra esperanza. Dios sabrá protegerlo y protegernos de todo mal.
* El cinismo, esa capacidad para negar la realidad y afirmar que la verdad es lo que nos da la gana que sea, contra todas las evidencias, contra todo conocimiento, contra toda sobriedad.
* Criticamos en los otros, exactamente todo aquello que practicamos, vemos en ellos lo que NO queremos ver en nosotros. Somo la República del yo tengo privilegios  que son justos para mi, para mi familia y mis amigos, los demás que esperen.

Por eso Popeye. Los Doctores, los Patrones, lo están buscando, le agradecen su presencia en la marcha que ellos convocan contra la corrupción, por que él es funcional. Lo hacen porque él, un muchacho de origen humilde, uno de tantos que entró en cuerpo y alma en el mundo del narcotráfico, uno de tantos que mató por su patrón, uno de los que ejecutó sin piedad sus órdenes, encarna el modelo típico de pensamiento y comportamiento del colombiano promedio: reza y ejecuta. Pero no se arrepiente. Pablo Escobar será siempre su ídolo. Su currículo es su orgullo:


En Colombia hay un cordón umbilical entre esta mentalidad y la forma como se gobierna al país. Por eso tenemos NARCO-POLÍTICA, PARA-POLÍTICA y CORRUPCIÓN, todo incorporado en el sistema de poder, en el Estado y las instituciones. 
Que las campañas son financiadas por narcotraficantes, eso lo sabemos desde hace 40 años.
Que desde el Estado de organizan los paramilitares, eso ha sido así desde el siglo XIX.
Que la corrupción coopta las elecciones, las manipula para elegir a determinadas personas, es el pan de cada día desde que somos república.
Que robar los recursos públicos, asesinar opositores, regalar el patrimonio nacional (recursos naturales), tener cuentas millonarias en el extranjero...lo  que importa es que repartan alguna cosita. Que den la mordidita. Que lo contraten a uno o al algún pariente en el puestico.

Uribe, Pastrana, Francisco Santos son los típicos patrones, los capos de la política, la parapolítica, la narcopolítica, la corrupción. Ordoñez, es la síntesis entre todo esto y la el fundamentalismo cristiano. También lo hemos vivido, al final, no se necesitan dos Laureamos Gómez en una solo historia nacional.
Usar la figura de Popeye para promover la marcha es completamente calculado: él representa a la Colombia que los sigue, que los idolatra, que los elige, que está dispuesta a lo que sea, con tal de que estos patrones, estos doctores, sigan ejerciendo el poder. Todo lo que esperan es que les toque su pedazo. 
Es esa Colombia, que se niega a pensar, a leer, a informarse, a estudiar, a mirar su historia críticamente para no repetir su pasado. Esa Colombia que reza, pero no se importa si mantener ese tipo de poder significa más muerte, más saqueo, más robo. Esa es la Colombia que estará en la calle el 1 de abril de 2017. Es la Colombia que se mantiene en una infancia infinita, en una Edad Média eterna. La Colombia que se entiende conservadora, pero lo que conserva es la barbarie. Que se siente católica, cristiana y creyente, pero en lo que cree es en poderes materialistas, violentos y retrógrados.

Esa es la Colombia que tenemos que superar. Tenemos que alcanzar la ciudadanía plena, en la cual, cada Colombiano sea capaz en la construcción de la democracia. Eso significa, ante todo, superar históricamente esa estructura cultural. Y en ese esfuerzo, cada colombiano cuenta.


2 comentarios:

  1. Solamente me queda agradecer respetuosamente este análisis tan aterrizado en nuestra historia y nuestra idiosincrasia., Colombia llegará a ser un País respetuoso de su gente y sus recursos, cuando sea un pueblo educado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Don Humberto...tiene razón...y en ese sentido tenemos mucho por hacer, un trabajo arduo por delante!!!!

      Eliminar